Nos Olvidamos

En uno de esos días que me atreví a hablar con un extraño que me hacía preguntas sobre mi origen, encontré a un poeta. Un encuentro donde nuestra pasión por las palabras nos unía y nos separaba, pero a fin de cuentas, nos demostraba cuanta letra se gasta en papel que no es leido y se devanece en el aire… Por lo cual quiero compartir uno de sus grandes poemas:

Nos Olvidamos

Habíamos acordado escribirnos mutuamente, de las cosas que suceden en las calles; de todo aquello que estuviese al alcance de nuestros ojos, para lanzarlo a la imaginación de la distancia; de los sabores que endulzaron el paladar de los vigías en los puestos ambulantes, mientras veníamos, a casa, con el cansancio al hombro de nuestra apoteosis; del torrente dorado asoleando tu cutis, para verte tangible y esplendente.

Acordamos, severos, escribirnos para no olvidar nuestros nombres, porque al olvido de nuestras iniciales se temía olvidar nuestro amor.

Los días pasaron y tú te perdiste en la nada. Los días siguieron y yo no escribí ninguna palabra que delatara tu descuido, ni una lágrima humedeció el papel porque en el olvido, también se olvida llorar mojando, nuestras heridas. Luego, al brillar la luna, apareciste en mis recuerdos como ninfa melosa pero no eras la misma, algo en ti había cambiado. La sonrisa alegre que tanto elogié era la sonrisa del olvido. No te miré a los ojos acaso porque olvidé reconocer: las calles de mi barrio en tu cuerpo, las olas del mar estrellándose en el sonido de tus labios, las teclas de la Olivetti recorriendo el sudor de las madres, la fábrica de textil explotando la esencia de las mujeres, la belleza de un país en tus caderas. ¿Se lastimaría el tiempo si le quitases un cascajo de hora? ¿Se sentiría, como yo, inconcluso, sin una letra? Ambos erramos, le fallamos al tratado; yo olvidé el puente que evita el río de los sueños, y tú, la letra que ahora me hace incompleto.

Rolando Robles